BIENVENIDO DIOS LE BENDIGA


martes, 6 de septiembre de 2016

EL PODER DE LA ORACION




De acuerdo a la Biblia, el poder de la oración es, simplemente, el poder de Dios, quien escucha y responde a nuestras oraciones. Considere lo siguiente:

1) El Señor Dios Todopoderoso puede todo; no hay nada imposible para Él (Lucas 1:37).

2) El Señor Dios Todopoderoso invita a su pueblo a hablarle en oración. La oración a Dios debe ser ofrecida persistentemente (Lucas 18:1), con acción de gracias (Filipenses 4:6), con fe (Santiago 1:5), dentro de la voluntad de Dios (Mateo 6:10), para la gloria de Dios (Juan 14:13-14), y con un corazón recto delante de Dios (Santiago 5:16).

3) El Señor Dios Todopoderoso escucha las oraciones de sus hijos. Él nos manda a orar, y nos promete escuchar cuando lo hacemos. “En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos. (Salmo 18:6).

4) El Señor Dios Todopoderoso responde a las oraciones. “Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios; Inclina a mí tu oído, escucha mi palabra.” (Salmo 17:6). “Claman los justos, y Jehová oye, Y los libra de todas sus angustias.” (Salmo 34:17).

Otra idea popular es que la cantidad de fe que tenemos determina si Dios contesta o no contesta nuestras oraciones. Sin embargo, el Señor responde a veces a las oraciones a pesar de nuestra falta de fe. En Hechos 12, la Iglesia ora por la liberación de Pedro de la cárcel (v. 5), y Dios contesta su oración (v. 7-11). Pedro se acerca al lugar de la reunión de oración y toca la puerta, pero al principio, los que están orando rehúsan creer que es Pedro en verdad. Ellos oraron por su libertad, pero fallaron esperar una respuesta a sus oraciones.

El poder de la oración no fluye de nosotros—no son las palabras especiales que decimos o la manera especial de expresarlas, ni siquiera la frecuencia de ofrecerlas. El poder de la oración no se basa en la dirección hacia la cual nos inclinamos o en cierta postura del cuerpo. El poder de la oración no proviene del uso de artefactos o iconos o velas o prendas. El poder de la oración se basa en Quien escucha y contesta nuestra oración. La oración nos pone en contacto con el Dios Todopoderoso, y debemos esperar poderosos resultados, si Él escoge conceder nuestras peticiones o no, si deniega nuestra solicitud, o nos pide que esperemos en Él. Cualquiera que sea la respuesta a nuestras oraciones, el Dios a quien oramos es la fuente de todo poder, y Él puede respondernos y lo hará, de acuerdo a su voluntad y horario perfecto.


PLAN DE SALVACION



Plan de Salvación —
Pensamos que la pregunta más importante de la vida es: “¿Vas a ir al cielo cuando mueras?” No depende de cuán bueno eres, de si vas a la iglesia, de cuánto dinero das a la caridad. Dios dice, que para ir al cielo, debes nacer de nuevo (Juan 3:3). Plan de Salvación: ¿Cómo podemos Nacer de Nuevo? El plan de salvación está en la Biblia. Dios nos da un claro plan para “nacer de nuevo”. Primero, debemos reconocer a Dios como el creador de todo y aceptar nuestra humilde posición en la creación de Dios. “Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas; por tu voluntad existen y fueron creadas” (Apocalipsis 4:11). Luego, debemos reconocer que somos pecadores. “Pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Dado que somos pecadores, estamos condenados a muerte. “Porque la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23). Esto incluye separación eterna de Dios. Pero Dios nos amó tanto a cada uno de nosotros, que entregó a su único Hijo, Jesús, para sobrellevar nuestro pecado y morir en nuestro lugar. “Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). Aunque nosotros no podemos entender cómo, Dios dijo que nuestros pecados fueron colocados en Jesús y que él murió en nuestro lugar. Jesús se convirtió en nuestro sustituto. En la Biblia, un carcelero preguntó a sus prisioneros Pablo y Silas: “Señores, ¿qué tengo que hacer para ser salvo? —Cree en el Señor Jesús; así tú y tu familia serán salvos —le contestaron. La Biblia es clara, cree en Jesús como aquel que cargó tus pecados, murió en tu lugar, fue enterrado y luego resucitado por Dios. Es la sangre de Cristo y la resurrección que nos aseguran la vida eterna cuando lo llamamos nuestro Señor y Salvador. “Porque todo el que invoque el nombre del Señor será salvo” (Romanos 10:13). “Todo el que” incluye a todos y cada uno de nosotros. Por lo tanto, si tú entiendes que eres un pecador y crees que Jesucristo vino como el único Redentor del pecado, entonces entiendes el plan de salvación. La pregunta es: ¿Estás listo para implementar el plan, recibiendo el regalo de Dios, Jesucristo? Si es así, cree en Jesucristo, arrepiéntete de tus pecados y entrégale el resto de tu vida a él como tu Señor: “Padre, sé que he quebrantado tus leyes y que mis pecados me han separado de ti. Estoy sinceramente arrepentido y ahora quiero apartarme de mi pasado pecaminoso y dirigirme hacia ti. Por favor, perdóname y ayúdame a no pecar de nuevo. Creo que tu hijo Jesucristo murió por mis pecados, resucitó de la muerte, está vivo y escucha mi oración. Invito a Jesús a que se convierta en el Señor de mi vida, a que gobierne y reine en mi corazón de este día en adelante. Por favor, envía tu Espíritu Santo para que me ayude a obedecerte y a hacer tu voluntad por el resto de mi vida. En el nombre de Jesús oro, amén.” “Arrepiéntanse y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados --les contestó Pedro--, y recibirán el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38). Si decidiste convertirte en cristiano el día de hoy, bienvenido a la familia de Dios. Ahora, como una forma de crecer más cerca de él, la Biblia nos dice que sigamos adelante con nuestro compromiso


sábado, 27 de agosto de 2016

UN LLAMADO A SANTIDAD



Texto: 1 Corintios 1:2:
«A la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser su santo pueblo, junto con todos los que en todas partes invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y de nosotros»* Introducción: En esta noche seguimos con nuestro tema sobre la Salvación. Ahora estaremos hablando sobre el tema de cómo parecernos más a Dios, y eso es por medio de la SANTIFICACIÓN. Trataremos los siguientes temas: (1) El llamado a la Santificación. (2) El Santificador. (3) El Creyente y la Santificación gradual. (4) Los Frutos de la Santificación. Lección: 1. El llamado a la Santificación. — El llamado de Dios a la Salvación no es un llamado intelectual, o místico; es un llamado a ser parte de la Familia de Dios por medio del Nuevo Nacimiento como ya hemos enseñado. a. Santificación en el Texto Original se refiere a algo que ha sido SEPARADO, o CONSAGRADO a Dios. ¿Separado de qué? Separado del pecado para SERVIR a JESUCRISTO. b. JESUCRISTO en Su Oración Intercesora antes de ir a la Cruz del Calvario, ora al Padre por NUESTRA Santificación, a través de Su Sacrificio en la Cruz. Juan 17:17-19 dice: i. «Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad.18 Como tú me enviaste al mundo, yo los envío también al mundo.19 Y por ellos me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.» c. Sigamos con nuestro segundo punto. 2. El Santificador. — (2 Tesalonicenses 2:13) «Nosotros, en cambio, siempre debemos dar gracias a Dios por ustedes, hermanos amados por el Señor, porque desde el principio Dios los escogió para ser salvos, mediante la obra santificadora del Espíritu y la fe que tienen en la verdad.» a. Como podemos ver, el Santificador es El Espíritu Santo, quien primeramente nos hace nacer de Nuevo, y nos SANTIFICA Instantáneamente, limpiando nuestras vidas con la Sangre de JESUCRISTO. Eso es una obra Instantánea que solamente DIOS puede hacer, porque nadie puede limpiarse así mismo de sus pecados. Ahora veamos algunos aspectos sobre la Obra de la Santificación por medio del Espíritu Santo. i. La Santidad es Instantánea. — La Santificación es la posición del creyente que ha sido SEPARADO de la esclavitud del pecado, para SERVIR a JESUCRISTO. (1) De ahí que el apóstol Pablo en sus Epístolas, cuando se dirigía a los miembros de una iglesia local, les saludaba llamándoles SANTOS. Eso no lo hacía porque habían alcanzado la perfección, sino porque habían sido lavados en la SANGRE de JESUCRISTO El Hijo de Dios. 2 Corintios 1:1 dice: (a) «Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, y Timoteo nuestro hermano, a la iglesia de Dios que está en Corinto y a todos los santos en toda la región de Acaya,» (2) Como podemos ver, todo creyente es considerado como parte del grupo de los “SANTOS”, no porque haya alcanzado la perfección, porque solamente DIOS es PERFECTO, sino porque ha sido SEPARADO del pecado para servir a JESUCRISTO nuestro Salvador. ii. La Santidad también es Progresiva o gradual. — (2 Corintios 7:1) «Como tenemos estas promesas, queridos hermanos, purifiquémonos de todo lo que contamina el cuerpo y el espíritu, para completar en el temor de Dios la obra de nuestra santificación.» (1) Esta etapa de la vida del cristiano se conoce como Santificación Progresiva, o gradual, porque el creyente siempre está en un proceso donde necesita a Dios TODO el tiempo. (2) Y eso nos lleva al siguiente punto. 3. El Creyente y la Santificación gradual.— Veamos algunas cosas sobre este punto: a. El primero es que como hemos dicho ya, es Dios quien hace la obra en nosotros. b. El segundo es que nosotros también tenemos una parte en la santificación, y es que está en nosotros el desear la santificación por parte de Dios, haciendo decisiones de apartarnos del pecado, y acercarnos a Dios. Veamos 1 Pedro 1:13-22: i. «Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia; tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele Jesucristo.14 Como hijos obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes, cuando vivían en la ignorancia.15 Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó;16 pues está escrito: «Sean santos, porque yo soy santo.»17 Ya que invocan como Padre al que juzga con imparcialidad las obras de cada uno, vivan con temor reverente mientras sean peregrinos en este mundo.18 Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados. El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata,19 sino con la preciosa sangre de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin defecto.20 Cristo, a quien Dios escogió antes de la creación del mundo, se ha manifestado en estos últimos tiempos en beneficio de ustedes.21 Por medio de él ustedes creen en Dios, que lo resucitó y glorificó, de modo que su fe y su esperanza están puestas en Dios. 22 Ahora que se han purificado obedeciendo a la verdad y tienen un amor sincero por sus hermanos, ámense de todo corazón los unos a los otros.» c. ¿Cuál es el método de la santificación? Como podemos ver, nos purificamos o santificamos, obedeciendo a la Verdad, que es la Palabra de Dios. i. «¿Cómo puede el joven llevar una vida íntegra? Viviendo conforme a tu palabra.10 Yo te busco con todo el corazón; no dejes que me desvíe de tus mandamientos.11 En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti.» (Salmo 119:9-11) ii. Y ahora concluimos con nuestro último punto. 4. Los Frutos de la Santificación. — La Santificación es el resultado del Nuevo Nacimiento. El cambio interior por la regeneración en nuestras vidas por medio del Espíritu Santo, produce un cambio real en la vida del creyente. Veamos algunas cosas sobre esto: a. Debe de haber un deseo de cuidar nuestras vidas de las consecuencias del pecado. Esto es en cuanto a lo que uno ve, escucha o dice. El Texto Sagrado nos amonesta a abstenernos de las cosas que nos llevan al pecado, y más bien a buscar el Ser LLENOS del ESPÍRITU SANTO. Efesios 5:15-19 dice: i. «Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios sino como sabios,16 aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos.17 Por tanto, no sean insensatos, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor.18 No se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno. Al contrario, sean llenos del Espíritu.19 Anímense unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales. Canten y alaben al Señor con el corazón,20 dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.» ii. El Himno antiguo: Te necesito a toda hora, decía que las tentaciones pierden su poder cuando Dios está cerca. Hablando de la importancia de estar cerca de Dios. Por eso el título de “Te necesito a toda hora”. iii. Ese himno dice la realidad de la necesidad de TODO creyente de estar cerca de Dios, y eso es el resultado de la SANTIFICACIÓN. b. Recordemos el Título de esta Lección y es que Dios nos ha llamado a ser Santos. Veamos 1 Tesalonicenses 4:7: i. «Dios no nos llamó a la impureza sino a la santidad» c. Y para concluir, terminamos con las Palabras encontradas en 1 Tesalonicenses 5:23: i. «Que Dios mismo, el Dios de paz, los santifique por completo, y conserve todo su ser —espíritu, alma y cuerpo— irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo.» Conclusión: Oremos. *Toda referencia Bíblica es tomada de la Biblia, Nueva Versión Internacional.